Versión en español del libro Stehovani a jine po(c)hyby publicado en mayo del 2005 en Praga. Aclaración: la palabra "pochyby" significa movimientos, "pohyby" significa dudas. (15 relatos)
jueves, enero 12, 2006
15. Epílogo
Creo que la primera imagen fue la de mi madre, estaba parca, lavando la loza bajo un cordoncillo de agua que caía y levantaba burbujas que me hacían reír. Yo estaba sentada y veía mis pies desde mi silla, de mi blusa colgaba un chupete; luego me veo salir corriendo y tropezarme con la bicicleta de mi hermano y caer de rodillas al cemento, la sangre me causó tal espanto que volví gritando a casa; a eso venía mi graduación: estábamos todas vestidas de pingüinos con nuestros mejores jámperes, y aburridamente solemnes, a eso la imagen de la fiesta, la borrachera y las manos de Carlos subiendo por mis rodillas y deslizándome el calzón, la bofetada y el llanto. La bomba lacrimógena que reventó en la ventana de la escuela durante el primer paro, las esquirlas de cristal llenando el suelo de pequeños diamantes; mi matrimonio con Carlos, embarazada pero feliz, el viaje a La Serena, el recuerdo del sol filudo del norte. Y finalmente la salida de casa corriendo, aquella mañana. La retina en cámara lenta, la imagen nublada de mi mano haciendo la seña y el eco de mi voz diciendo “hasta la noche” “noche” “noche”. Cuando caí a mi lado como un bulto desarmado y traposo y logré verme el rostro descubrí en aquella fracción infinita que la sonrisa con la que me observé junto al semáforo era un diseño antropológico horrible, un desgarro de dolor y acertijo. Vi el acero a toda velocidad romper los colores como un caleidoscopio furioso, el líquido ardiendo que cubrió de pronto mi pecho sería sin duda mi propia sangre que evaporaba de ese silencio voraz todas las imágenes perdidas. Supe que moría y que Carlos y los niños reían esperándome en algún lugar de ese otro limbo, Santiago era un tobogán de ecos y esa noche no habría nada para cenar, tan solo la noticia arcaica y torpe de dos carabineros. La casualidad, madre de todas las desgracias no llama nunca a la puerta.
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2 comentarios:
bueno. llegue a tu blog buscando una cosa y encontrando otra totalmente diferente. estaba en la red tratándo de encontrar algún nexo con mis compañeros del seminario conciliar de la generación del 98, y me encontré con unas buenas historias de rebelde, con las que me sentí bien identificado. a propósito de eso ¿sabías que elias lafferte también fue seminarista?.bueno. un saludo desde la serena. suerte.
recien leo esto, gracias, y gracias por el dato de Lafferte
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